
Criar hijos responsables
julio 17, 2025
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julio 18, 2025Dominar a los niños pequeños: Convertir el «¡No!» y el «¡Yo lo hago!» en confianza.
Todos los padres de un niño pequeño acaban oyéndolos. Ese«¡No!» enfático y desafiante. O el decidido y un poco confuso«¡Yo lo hago!» o«¡Puedo hacerlo yo solo!» cuando te echan una mano. No son sólo fases frustrantes; son declaraciones vitales de la incipiente independencia de un niño pequeño y una poderosa llamada a la comprensión.
En la Escuela Montessori La Jolla, reconocemos que la infancia (de 18 meses a 3 años aproximadamente) es una época emocionante, aunque a menudo desconcertante, de rápido desarrollo. Es cuando los niños aprenden nuevas habilidades de forma independiente a la velocidad del rayo, y se frustran fácilmente tanto por sus propias habilidades en desarrollo como, sobre todo, por la interferencia de los adultos.
Entonces, ¿cómo navegamos, como padres y educadores, este poderoso empuje hacia la autonomía? A menudo se reduce a dos áreas clave: potenciar su deseo de «hacerlo yo mismo» y comprender su necesidad de control cuando dicen «¡No!» y transformarlo en «¡Lo hice!».
Fomentar el espíritu «¡Puedo hacerlo yo mismo! Espíritu
El afán de tu hijo pequeño por «hacerlo yo mismo» (o «¡yo lo hago!») es un indicador profundo de su deseo innato de dominio. Para ayudar a fomentar estas habilidades esenciales y minimizar la frustración de todos, prueba lo siguiente en casa, igual que hacemos en nuestros entornos preparados:
- Deja tiempo suficiente para el autocuidado: Tareas cotidianas como vestirse, ponerse los zapatos o cepillarse los dientes pueden convertirse en poderosas oportunidades de aprendizaje. Planifica tiempo extra para ellas, permitiendo que tu hijo pequeño las intente de forma independiente.
- Resiste el impulso de intervenir: Es tentador intervenir y completar una tarea por eficiencia, pero esto puede indicar inadvertidamente una falta de confianza en sus capacidades. Ofrece apoyo, no la finalización.
- Ofrece sugerencias amables y prácticas: En lugar de tomar el mando, prueba con simples indicaciones verbales que puedan facilitar la tarea: «Intenta sentarte para ponerte los zapatos» o «¿Dónde va este brazo?».
- Crea un entorno accesible: Utiliza estanterías bajas para libros, juguetes e incluso ropa. Este sencillo cambio permite a tu hijo pequeño recuperar objetos de forma independiente y le ayuda a participar en la limpieza, fomentando la responsabilidad desde una edad temprana.
- Proporciona herramientas a la medida de los niños: Equipa tu casa con muebles, utensilios y herramientas adecuados a su tamaño. Esto les permite desenvolverse eficazmente en su entorno y en sus tareas, aumentando su confianza.
Descifrando el enfático «¡No!»
Puede que te preguntes: «¿Por qué de repente mi hijo no quiere ir al parque?», como expresó recientemente un padre tras oír un rotundo «¡No!». A menudo no se trata de la actividad en sí, sino de la falta de elección. Los niños pequeños, al igual que los adultos, necesitan sentir que tienen cierto control sobre sus vidas.
Para potenciar su sentido de la agencia y reducir esos frustrantes enfrentamientos:
- Evita las preguntas Sí/No: En lugar de preguntar: «¿Quieres comer?», que invita a un rápido «¡No!», ofrece opciones limitadas y abiertas: «¿Quieres comer un bocadillo o pollo?».
- Ofrece opciones limitadas y adecuadas a la edad: ¿Te has sentido alguna vez abrumado por el exceso de opciones en el menú de un restaurante? A los niños les pasa lo mismo. En lugar de preguntarles qué les gustaría ponerse, prueba: «¿Te gustaría ponerte hoy la camiseta del dinosaurio o la del camión de bomberos?». Ofrecerles dos o tres opciones aceptables les capacita sin abrumarles.
Permitir que tomen decisiones sencillas y adecuadas a su edad no sólo ayuda a los niños pequeños a desarrollar su independencia, sino que también reduce considerablemente las rabietas. Las limitadas habilidades verbales de un niño pequeño a menudo le impiden expresar adecuadamente sus necesidades o deseos, lo que provoca una frustración que suele estallar en forma de rabieta. Seguir estas sugerencias y mantener la flexibilidad marcará una gran diferencia tanto para ti como para tu pequeño.
Más allá del momento: Guiar el comportamiento y crear empatía
En la Escuela Montessori La Jolla, nuestro enfoque para guiar el comportamiento está profundamente arraigado en fomentar la motivación intrínseca y una fuerte brújula moral, no simplemente la obediencia. Esto se aplica desde los momentos de «puedo hacerlo yo solo» hasta los comportamientos más desafiantes.
- Consecuencias naturales y lógicas (¡sin castigo!): Defendemos las consecuencias naturales y lógicas frente al castigo. Nuestro objetivo final es que los alumnos elijan «hacer lo correcto» porque comprenden su impacto, no por miedo.
- Redirección respetuosa para niños pequeños: Para los más pequeños, la comprensión directa de las consecuencias aún está en desarrollo. Utilizamos la distracción. Si la distracción falla o hay peligro, retiramos al niño de la situación rápidamente y sin juzgarlo. Nunca se permite que continúe un comportamiento hiriente o destructivo.
- Enseñar el impacto, no sólo las normas: A medida que los niños maduran (alrededor de los 3-5 años), les enseñamos a pensar en cómo su comportamiento afecta a los demás y al medio ambiente. En lugar de «No te dejaré tirar los materiales porque se romperán», podemos preguntar: «¿Por qué no tiramos los materiales?». Esto les ayuda a interiorizar el porqué de los límites.
- El «lo siento» se gana, no se fuerza: No nos oirás obligar a un niño a decir «lo siento». Una disculpa forzada puede enseñar a un niño que «lo siento» es una «tarjeta de salida de la cárcel», que le permite evitar la verdadera responsabilidad. Reservamos la enseñanza de la palabra «lo siento» para cuando un niño siente verdadero remordimiento, fomentando la verdadera compasión y responsabilidad.
- Motivación intrínseca por encima de las recompensas externas: No utilizamos pegatinas, estrellas ni otras recompensas externas por un comportamiento adecuado. Estas recompensas pueden crear una dependencia de la validación externa. En cambio, enseñamos a los niños a reflexionar sobre sus logros y su comportamiento, ayudándoles a encontrar el orgullo y la recompensa dentro de sí mismos.
Si comprendes y respondes a los «¡No!», «¡Yo lo hago!» y «Puedo hacerlo solo» de tu hijo pequeño con paciencia, preparación y una orientación meditada, no sólo estarás sobreviviendo a la infancia, sino que estarás formando activamente a un individuo independiente, seguro de sí mismo y empático, preparado para toda una vida de aprendizaje gozoso. Ahora, vamos a domar la resistencia de los niños pequeños del «¡No!» al «¡Lo hice!».


